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Septiembre 1, 2008
Entre un mar de diminutas pecas sus labios esbozaron una sonrisa.
Todo su rostro formaba un armonioso conjunto en el que cada peca ocupaba su lugar de forma que se hubiese notado la ausencia de una sola de ellas.
Su cabello pelirojo le caia por la espalda en una de esas improvisadas trenzas que se solia hacer.
En esos momentos sus ojos cobraban todo el protagonismo. Su color, casi verde, hacian recordar las hojas de los castaños en otoño, en el preciso momento en el que éstos estan cambiando de su verde original al marron de la epoca de la caida de la hoja.
Era entonces cuando se quedaba alli callado admirando ese color hipnotico.
Y pensaba:
Tu rostro no seria el mismo si faltase una sola de tus pecas
Y decia:
Es curioso, lo de tus pecas ¿Toda tu familia tiene esos rasgos?
-No, solo mi madre, mi padre es moreno y de ojos oscuros, es un latazo.
Entonces, apresuradamente decia:
No, te sientan bien, te hacen destacar del resto
Y sin embargo seguía pensando:
Me gustaria recorrerlas una a una, desde tus pomulos, hasta tu cuello, llegando hasta esas que estan bordeando tu labio inferior, confunidiendose con su contorno.
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Estaba condenado a vivir en un guión de cine, en el que el texto o dialogo tapa el subtexto, el verdadero transcurrir de la accion, que realmente cuenta la historia.