LINEA 27
Enero 27, 2008
Cada día se le hacía más duro levantarse de la cama por las mañanas. Tomarse un café recalentado, darse una ducha rápida y salir corriendo de su minúsculo piso en las afueras.
Y esas sensación de hastío, de apatía que se apoderaba de él nada más subirse al autobús y ser consciente de que un día más se encontraba atrapado en ese bucle sin sentido en el que se habia convertido su vida.
La única tregua que le daba su jornada diaria tenia lugar entre la parada tres y la parada diez de la linea 27, quince fugaces y escurridizos minutos que sin embargo se prolongaban en su mente el resto del dia.
Era en la tercera parada de la ruta donde ella se subía al autobus.
Le gustaba verla sobre todo en esos días de invierno en los que la llovizna le mojaba el pelo ligeramente haciendo que éste tomara un color especial, un negro brillante que contrastaba con el verde de sus ojos. Era ese un verde cambiante, frío y duro, casi invernal a veces pero tambien cálido, transparente en otras ocasiones.
Aún sin ser excesivamente guapa llamaba la atención en la linea 27. No era muy alta, pero si tenia una silueta muy femenina que se adivinaba por debajo de sus holgadas ropas.
Se sentaba siempre en la parte derecha del autobús y normalmente se quedaba absorta ante el espectáculo de la ciudad despertandose.
Escrito en el tren Santiago-Coruña
Continuara?
redescubro tu espacio en el cibermundo…
me ha encantado, espero que continue u historia, escribiendola en el tren o simplemente en una silla de un bar…
precioso.
la mejor linea primo…
un abrazo
espero que tu estado de ánimo esté mejor q el del prota! hay q buscar MÁS de UN motivo para levantarse cada mañana. y lo digo yo, q este año aún estoy buscando el primer motivo…
besiño suso!
a mi la historia me habla de soledades… tal y como reza el título del blog